La estrecha (2)

noviembre 13, 2008

Que Silvina no quiera tomar alcohol es una buena señal. Es como si me hubiera deslizado en el bolsillo la llave de dormitorio, mientras se hace la distraída hablando del laburo, sus sobrinos y El Diario de Bridget Jones. Con el último bocado de sushi en la garganta, llega el tema de su ex.

 

Silvina

Ahora somos amigos, nos queremos mucho, pero la cosa no daba para más.

 

Brutus

Qué bueno eso.


Silvina

¿Vos cómo terminaste con tu ex?

 

Brutus

Bien. El otro día nos juntamos a tomar un café. Pero yo no quiero verla mucho. Ella está en la suya, yo en la mía. No somos amigos. Me parece que no hay que confundir las cosas.

 

La última vez que la vi a Caro me crucé a la vereda de en frente para no saludarla, pero le metí ese verso porque sabía que le iba a caer mejor. Además hay que marcar territorio. Tanta amistad con el ex novio no me cae bien, ni siquiera en un polvo para esta noche. Ahora Silvina sonríe y está más relajada. Le propongo ir a tomar algo a un bar en Plaza Serrano. Ella está de acuerdo. Pago con la tarjeta de crédito. El mozo me pregunta si quiero hacerlo en cuotas, le digo que no aunque me vendría bien.

Salimos a la vereda. Silvina habla bastante pero no me irrita, porque aunque sea monotemática, me alivia el laburo de tener que pensar algo que decir. 


Silvina

A mi ex no le gustaba caminar. A mí me encanta.

 

Brutus

A mí también.

 

Llegamos a un barcito. Nos sentamos a una mesa en la vereda. Hay cuatro sillas. En lugar de ocupar la de enfrente, me siento al lado, muy cerca de Silvina. Ella se corre un poco al costado, como si yo la incomodara.

 

Brutus

¿Te molesta que me siente acá?

 

Silvina

No, para nada.

 

Llega la carta. Mientras Silvina se pone reflexiva, yo leo la lista de tragos.

 

Silvina

¿Cuál es tu futuro ideal?

Bostezo.

Brutus

Irme a vivir al campo, con la mujer de mi vida y dos hermosos hijos.

 

Silvina

Qué tarado.

 

Brutus

¡Te estoy diciendo la verdad!


Me mira como para arrancarme un dato pero yo pongo cara de póker, no me saca nada.

 

Brutus

Me imagino que no te vas a pedir un café.

 

Silvina

No debería… me hace mal.

 

Brutus

Un daikiri. Lo pedimos suave.

 

Silvina se queda un minuto pensando.


Silvina

Bueno, está bien. Pero uno nada más.

 

Sonrío. Esta noche todo sale bien.

8 comentarios to “La estrecha (2)”

  1. cece said

    perrrdón, pero no entendí: Primero S. no quería tomar alcohol, y éso era una buena señal (por?). Después pide un daikiri y (el narrador?) dice que esa noche sale todo bien.
    No entiendo!!!
    Perdón…

  2. Blonda said

    Yo hubiera bostezado en la misma pregunta…

    Besos

  3. Un embole Silvina, qué querés que te diga!

  4. carmela said

    Me intriga saber que te gusta de ella.

  5. Cherry said

    La conversación es monotematica pero estaría copado que le pusieras onda a ver si sale la loquilla que hay en ella, por algo tenía botas =D

  6. Opinologa said

    si no tomo alcohol para no ser facil y despues tomo, es que queria guerra, segun la linea de pensamiento que venis llevando… por eso lo de esta noceh todo sale bien cece

  7. Andreievna said

    a la pipa hidráulica! qué definiría ud como una noche en la que salen mal las cosas???

  8. Myriam said

    “El diario de Bridget Jones!??? o_O?

    Y con esa mina pretendes tener ‘sólo’ un affair? (insisto: la loca se te va a querer colgar… yo que tú, arranco, en fin…)

    Saludos! n_n

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